Pan y porno

Me acabo de enterar de que, ante la expansión de las cuarentenas, una de las empresas más grandes del mundo de la pornografía, PornHub, ofrece acceso gratuito a sus contenidos a los habitantes de Italia y de España. El objetivo es «ayudar a pasar el tiempo y mantenernos entretenidos» [sic]. Además, ofrecen los beneficios de otro de sus servicios como donación a estos estados para ayudar a hacer frente a la emergencia. Encomiable.

Encomiable lavado de imagen que consigue, así, una industria que muchos vemos como una forma encubierta de prostitución y, por tanto, de esclavitud. Y, como habría que registrarse para acceder al contenido gratuito, también es una gran estrategia para conseguir los datos libremente cedidas por los usuarios. Pero el tema no termina aquí.

A ver, seamos serios: PornHub se acaba de cargar cualquier posibilidad de revuelta social en Italia y en España, dos estados con el sistema político a borde del colapso y con amplias capas sociales que exigen cambios radicales.

Pero, ¿por qué debería conllevar, esta oferta, el aborto de cualquier revuelta social? Bueno, tal vez no; sin embargo, creo que actuará como freno y servirá para tener «entretenido» y desinteresado de cualquier protesta a un amplio sector de la sociedad, generalmente propenso a la revuelta: la juventud. Más concretamente, a los jóvenes de sexo masculino (y aquí hay que decir sexo, y no género, por razones obvias).

Porque, vamos a ver, al leer la noticia, ¿qué imagen os ha venido a la cabeza? Sin duda, la de miles de jóvenes, adolescentes, preadolescentes y niños (ah, sí: muchos niños también tienen móvil con conexión a Internet) de sexo masculino, cascándosela como monos ante la pantalla del móvil tratando de extraer todo el jugo posible a la generosidad de PornHub. Y, esta vez, con grandes posibilidades de que se convierta en realidad aquel mito de quedarse ciegos, pero no por ningún efecto colateral de la masturbación, sino para pasarse horas y horas mirando la pantalla del móvil.

Así como los césares ofrecían «pan y circo» a los ciudadanos para tenerlos tranquilos, contentos, obedientes y calladitos, PornHub nos ofrece «pan y porno». Y, al igual que algunos estados han utilizado activamente la droga para idiotizar a generaciones enteras de probables opositores, no parece que a los gobiernos afectados les vaya a molestar en lo más mínimo esta idea que, después de todo, puede llegar a ser más efectiva que cualquier campaña tipo #Yomequedoencasa.

La expresión «tener cogido a alguien por los cojones» adquiere un nuevo significado con todo esto.

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